domingo, 17 de junio de 2018

Debate sobre la técnica y la inspiración


Hoy vuelvo a estar filosófica y voy a retomar el eterno debate entre la técnica y la inspiración. Hay quién no cree  que la inspiración exista y que todo se basa en tener una técnica depurada y precisa. Nada más lejos de la realidad. Es innegable que tener una buena técnica es imprescindible porque ¿de qué te sirve que tus ideas sean geniales si cuando las plasmas sobre el papel no las entiende ni el tato? Por el contrario puede que escribas estupendamente pero tus ideas sean un tostón de campeonato. Lo suyo es un equilibrio. Debes tener buenas ideas y saber plasmarlas como se merecen. Si has de pecar de algo (siempre teniendo las dos) es mejor pecar de inspirado que de técnico. Me explico: una novela con una buena base y una ejecución técnica mediocre (que no pésima) siempre resultará más entretenida que una ejecución perfecta y un argumento de aquellos que no hay por donde cogerlos. Y voy a poner dos ejemplos: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán y El Escándalo de Pedro Antonio de Alarcón. La primera es un exquisito brocado lingüístico, dudo que haya muchas obras tan bien escritas pero, sinceramente, fui incapaz de leerla. La segunda, no estando ni de lejos tan bien escrita, tiene algo que engancha y no puedes dejar de leer hasta llegar al final (que resulta decepcionante por cierto). Si alguién pudiera conseguir una novela tan bien escrita como el Guzmán y tan adictiva como El Escándalo nos hallaríamos ante la obra perfecta. Una vez dicho esto voy a hablar de mi experiencia personal como escritora. 
He leído un montón de artículos con consejos y pautas de cómo se ha de escribir una novela. Que si tienes que hacerte un esquema, que si tienes que organizar los arcos argumentales y saber desde el primer momento lo que va a suceder desde el principio hasta el final...seguro que son buenos consejos y a mucha gente puedan resultarle útiles a la hora de organizar su trabajo pero yo lo he intentado y soy incapaz de hacerlo. Soy una persona organizada, constante y disciplinada, pero mi musa es una cachonda y me juega muy malas pasadas. Al principio intentaba hacer fichas de personaje, esquemas y llevar un seguimiento de todo el proceso. Fue inútil. Como ya comenté en una entrada acerca de mis personajes las ideas vienen cuando les parece y a veces incluso te despiertan en plena noche para indicarte que debes cambiar el orden de los capítulos o la ubicación de un personaje. El proceso en sí mismo es apasionante aunque luego te lleve la vida ponerlo todo en su sitio. A veces me da la impresión de que durante el proceso creativo entras en contacto con otras realidades. Los personajes tienen vida propia y las acciones se revelan cuando lo consideran oportuno aunque ello comporte la tarea titánica de reestructurarlo todo. En definitiva creo que lo importante no es cómo se haga, cada autor es un mundo y tiene su forma de trabajar, lo realmente importante es que el resultado sea coherente y la novela buena.

martes, 12 de junio de 2018

COBRA KAI

No he podido resistirme al ataque de nostalgia ochentera que me ha provocado el visionado de semejante serie. Me pregunto por qué mis amigos son tan flipados como yo y me recomiendan estas cosas. Mi hipótesis es que los protagonistas de la mítica Karate Kid, la original y no ese esperpento de remake perpetrado hace unos años en la que ni siquiera se practica kárate sino kung fu, se encontraron en una especie de reunión de actores venidos a menos y brindaron por el pasado mucho más de la cuenta. Aprovechando la brecha de autoparodias abierta por producciones como Los MercenariosJCVDJean-Claude Van Johnson todas comentadas en esta bitácora (Dios que friki soy), decidieron hacer lo mismo y revivir sus dias de gloria rieéndose de ellos mismos. Era muy fácil hacer un estropicio pero la verdad es que el resultado es espectacular. Con muchos guiños al original, y aprovechando metraje para las analepsis como si no hubiera un mañana al más puro estilo Rocky, la serie narra el reencuentro entre Daniel LaRusso y su archienemigo de juventud Johnny Lawrence. LaRusso es ahora un triunfador y Lawrence es la decadencia en estado puro. No quiero desvelar nada, sólo diré que Lawrence decide reabrir Cobra Kai y a partir de ahí se desencadena la acción. A su favor decir que los personajes están mucho más dibujados que en las películas y que las cosas son mucho más complejas de lo que parece. Ni el bueno es tan bueno, ni el malo tan malo y hay muchos malentendidos de por medio. Y lo mejor : han aprobado una segunda temporada.

lunes, 11 de junio de 2018

cómo volver loco a tu lector cero

El otro día hablé de los correctores y de lo importantes que son a la hora de editar un libro. Hoy voy a hablar de una figura aún más desconocida para el que no esté en el mundillo: los lectores cero. Técnicamente un lector cero es la primera persona que lee tu manuscrito después que tú. Los hay que lo hacen de manera profesional pero en la vida práctica cotidiana la mayoría son familiares o amigos que nos aprecian y tienen la santa paciencia de leer nuestros desvaríos antes de que el texto esté pulido del todo. Puede parecer una acción superflua pero como ya dije en relación a los correctores no es lo mismo leer tu texto que el texto de otro. Es importante que te lea otra persona porque tú lo tienes todo en la cabeza y lo sabes todo sobre los personajes, la localización, la vestimenta...pero eso a veces no se refleja en el texto. En mi caso concreto odio las descripciones largas, sobre todo porque si no están muy bien escritas resultan pesadas y a veces te pierdes entre los pliegues de un vestido en lugar de enterarte de qué está haciendo el personaje. No puedo evitarlo, soy una mujer de acción y prefiero dar cuatro pinceladas y dejar los detalles que no sean relevantes a la imaginación del lector, que tampoco hay que dárselo todo masticado. El problema es que a veces esas cuatro pinceladas se convierten en la nada. Yo leo la escena y la veo meridiana pero mi lector cero no. <<¿Dónde están?>> <<Está clarísimo, en la cueva>> <<Estará clarísimo para tí pero aquí no pone nada de que haya una cueva>> <<¿Ah no?>> <<No>>. Lo relees y efectivamente, la dichosa cueva no aparece por ninguna parte, tienes que describirla. También puede ocurrir que te pases por el otro extremo y te toque eliminar cinco páginas de descripción tediosa y redundante sobre lo fría y húmeda que era la cueva. Pero si quieres volver loco de verdad a un lector cero, crea tu propio universo literario, mueve a los personajes de un lado a otro y no hagas mapa. Eso y ponerle nombre hasta al camarero que trae el vino son motivo suficiente para que tu pariente o amigo te retire la palabra.

miércoles, 6 de junio de 2018

sobre la importancia de los correctores

Hoy me he puesto técnica y voy a hablar de un elemento importante para cualquier escritor: la corrección del texto. Puede parecer una nimiedad pero por muy buena que sea tu novela, si está plagada de faltas, al lector le tirará para atrás. Uno puede pensar que si es capaz de escribir una novela es porque sabe escribir y no necesita a nadie detrás oteando en busca de errores. Nada más lejos de la realidad, yo soy filóloga por lo que, supuestamente, debería escribir a la perfección y no necesitaría la ayuda de un corrector puesto que por mi formación, yo misma estaría capacitada para serlo, aunque no me vendría mal tener algún curso específico sobre el tema. Pues no, resulta que cuando escribo cometo errores como todos los mortales y lo más importante soy incapaz de verlos. La historia está en mi cabeza, y por mucho que haya escrito "vaca" con "b" de "burro" yo no veo el error sino a la vaca pastando en el campo o haciendo lo que sea que esté haciendo en ese pasaje en concreto. Luego llega mi lector cero y me dice  que le duele el ojo porque la "baca" lo ha dejado tuerto y entonces lo ves ¡Dios! ¿cómo has podido pasar algo así por alto? pues lo has hecho y te has quedado tan ancho. Los lectores cero también son muy importantes, ya hablaré de ellos en otra entrada. También hay que decir que hay varios tipos de corrección básicamente, la ortotipográfica que es la más evidente y en la que todos pensamos cuando hablamos de corrección  y la de estilo que es más sutil y  aunque sea muy útil en textos técnicos y neutros, es bastante más delicada en el caso de las novelas porque como escritor te sientes artista y te molesta bastante que te reestructuren las frases, es triste pero siempre te parece mejor la que has escrito tú. Algún idiota podría pensar que con el corrector del procesador de textos es más que suficiente. El corrector "informático" puede ayudarte a detectar erratas y algunos errores, pero la última palabra debes tenerla tú porque si le das a "aceptar todo" puedes cometer un auténtico atentado lingüístico y si no me creéis podéis hacer la prueba, no hay más que ver la de sugerencias absurdas que hace, a veces incluso con palabras que están bien escritas. 

PD: para muestra un botón, al ir a colocar la etiqueta de la entrada me he dado cuenta de que en su día la escribí mal y pone "lietarura". Lo dejo sin corregir para que podáis comprobarlo.

viernes, 18 de mayo de 2018

mi instagram da pena

Debería meterme a adivina. Como ya vaticiné en una entrada anterior, soy una negada para las redes sociales, y el hecho de que mi pronóstico se cumpliera a rajatabla lo ratifica: después de cuatro fotos y media de mis libros y una taza de café kawaii me vi obligada a recurrir al tristísimo recurso de buscar fotos bonitas de temática fantástica y compartirlas. 

imagen bonita de temática fantástica
Nivelazo. Y eso cuando me acuerdo o la tecnología me lo permite porque las fotos las tengo en el ordenador y sólo puedo colgarlas desde el móvil. Dejo el enlace en la bitácora porque las fotos me gustan y para que no se diga que no lo he intentado, pero la verdad es que el hecho en sí es bastante patético. Si al menos las imágenes estuvieran relacionadas directamente con mis libros tendría sentido pero mis aptitudes como ilustradora son más que dudosas. Hice el mapa porque mi lector cero iba más perdido que Kung Fu. Poner fotos de mis colegas leyendo mi libro de momento no entra en mis planes, con que haga el tonto yo es más que suficiente. 

jueves, 10 de mayo de 2018

LOGAN

Decir que en Logan se nos presenta a un Lobezno achacoso es quedarse muy, muy corto. En un futuro cercano cuando las manos negras que manejan el mundo han experimentado con transgénicos (y con todo lo que se les ha ocurrido) para lograr eliminar y controlar a los mutantes, resulta que hay algunos que como en los cómics de Astérix, "resisten todavía y siempre al invasor". Y ahí está Lobezno, el super héroe por excelencia, en el más absoluto de los declives. La sorpresa es que él es el fuerte, porque debe cuidar de un nonagenario y decrepito profesor X con la ayuda de un albino al que da pena ver. Para colmo de males, a los genios pensantes de la investigación militar se les han escapado algunos de sus experimentos y claro, hay que matarlos. Logan ya de por si asocial, y sin ganas de vivir, se ve obligado a enfrentarse a una situación emocional que le sobrepasa mientras lucha, sin apenas fuerzas contra las desmesuradas hordas de sicarios enviadas por el gobierno para asesinar a aquellos a los que ellos mismos han creado. En esta última entrega se nos da una visión mucho más realista y gris del mundo marvel, un toque de realidad amarga que nos hace reflexionar, pero a la vez humaniza a unos personajes que hasta el momento se nos habían mostrado más como héroes que como personas. Aviso: si esperas ver una pelli de Marvel al uso, no es lo que te vas a encontrar así que piénsatelo antes de ir a verla con los niños.

martes, 24 de abril de 2018

seriemanía

El otro día iba a escribir una entrada en la bitácora y me di cuenta de que no sabía sobre qué hablar. Como estoy enfrascada en la escritura de mi última novela todo lo que leo esta relacionado con la documentación al respecto y vale que lo que voy leyendo es muy interesante pero comentar, por poner un ejemplo, tratados de indumentaria medieval es un poco engorroso. En cuanto a las películas, resulta que últimamente prácticamente veo series. Empiezas con la tontería de que son más cortas y te llevará menos tiempo, pero entonces en vez de un capítulo te ves cinco o seis y lo que se suponía que iba a ser un momento de distracción termina siendo una maratón de la serie de turno. ¡Y cómo enganchan las jodías! un amigo te recomienda Iron Fist y terminas viéndote todas las de la Marvel. La gente ya no queda en casa para ver el fútbol, queda para ver series. De hecho hay gente con la que no encuentras tema de conversación si no sigues la serie de moda. Hay gente que las sigue todas, y luego está la guerra de las plataformas, que si Stranger Things es de netflix y Juego de Tronos es de HBO...que si Jean-Claude Van Johnson es de Amazon Prime...y claro no puedes verlas todas, o escoges o te repartes las plataformas con tus amigos y os turnáis para hacer concentraciones de serieadictos los fines de semana (o estás forrado y no te importa pagártelas todas). La cosa se nos está yendo de las manos sobre todo porque los guionistas escriben en función de la audiencia y lo que podía ser una serie estupenda con un par de temporadas acaba siendo un absurdo alargamiento del chicle durante once. Al final ya ni te acuerdas de qué iba la serie en un principio y el trabajo que consiguió cautivar a un montón de espectadores queda desvirtuado por el afán de audiencia. Por otro lado, aunque la serie sea buenísima, si no tiene el suficiente número de seguidores les cortan el grifo y, o la dejan a medias o te hacen un chimpón como la catedral de Burgos y se quedan tan anchos <<¿pero este tío de dónde ha salido?>> este tío es un megavillano extraterrestre que se los carga a todos en un par de capítulos <<pero si la serie era de romanos>> eso le da un giro más interesante. y ahí te quedas, esperando que se resuelvan un montón de expectativas y con una cara de gilipollas que sí que bate récords de audiencia.