jueves, 20 de marzo de 2014

TROPA DE ÉLITE

No me extraña que al director lo llamaran después para hacer el remake de ROBOCOP, o de lo que quiera. La misma historia en manos de cualquier otro hubiera caído en el urge, el ultrarealismo escabroso y el melodrama asfixiante. Pero no. La película, o mejor dicho las películas porque hay dos, están hechas con mucha gracia. Nos describen una realidad terrible, la vida en las favelas de Río de Janeiro y como los narcotraficantes y los policías corruptos se lucran sin escrúpulos.  El protagonista es el oficial al mando del BOPE  (batallón de operaciones policiales especiales). El pobre hombre sólo quiere encontrar un sustituto adecuado para poder retirarse y disfrutar de su familia. Quiere alejarlos del peligro que conlleva su trabajo. Los del BOPE no están para tonterías, ríete tú de Chuck Norris y la Delta Force. Su lema es misión dada, misión cumplida, caiga quién caiga. 
Emblema del BOPE
Que el narco de turno se pone chulito, dos tiros y arreando, y si de paso se cargan a un par de camellos, mejor. La realidad que nos describe es desoladora. Nos capos mafiosos de las favelas son cutres, los policías corruptos aún más cutres, a los niños de papá que van de guays y de concienciados, dan ganas de darles los dos tiros de los que he hablado antes y los de los del BOPE directamente están desquiciados. Tanto cutrerío le da un realismo escalofriante. En la segunda parte se centra más en el politiqueo que es igual de cutre y asqueroso, la doble moral, la supuesta lucha por los derechos humanos que sólo esconde intereses personales...Todo narrado de una forma amena y entretenida con un ritmo fluído y un tono sorprendente que pese a lo impactante de algunas escenas, no llega a herir la sensibilidad del espectador, pero tampoco dulcifica la realidad. Impresionante, para que luego digan que el cine brasileño es malo.

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