viernes, 11 de noviembre de 2016

San Manuel Bueno, mártir

Este es uno de esos libros en los que abulta más la introducción que la novela en si misma. Odio ese tipo de introducciones salvo que sean con fines filológicos, que en esta ocasión no es el caso. Cuando resulta que el libro tiene más de cien páginas y la novela unas cincuenta, no se a otros pero a mí se me quitan las ganas de leer. Tanto estudio y tanta interpretación profunda consiguen amargarme la lectura, por eso la experiencia ha sido agridulce. Unamuno me gusta pero es complicado y actualmente no estoy para demasiadas sutilezas. Se ha planteado la obra como una reinvención de la vida de Jesucristo.  Hay varios paralelismos pero a mí en esencia me ha parecido la historia de un pobre hombre que ha sido magnificado por sus paisanos. Trata sobre la fe y la ausencia de ella. ¿Es más importante tener fe o hacer creer a los demás que la tienes con tal de hacerlos felices? Trata también sobre las mentiras piadosas y sobre la supervivencia a los propios demonios interiores. Sobre el altruismo y el servicio al prójimo. En definitiva trata sobre el ser humano con sus grandezas y miserias, y, en esencia sobre las buenas personas. Sobre las que lo son y las que lo parecen, o más específicamente sobre las que son aún  mejores  de lo parecen. Don Manuel es un santo pero no por lo que piensan sus vecinos.

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