martes, 14 de diciembre de 2010

LOS INDUCTIVOS

Todo empezó durante la carrera. En una asignatura de literatura española contemporánea, el profesor nos propuso una de tantas lecturas obligatorias. AMOR Y PEDAGOGÍA  de Miguel de Unamuno. Hay libros que marcan un antes y un después en la vida de una persona. En mi caso, éste es uno de ellos.
Unos años después , ante el desolador panorama profesional que se me presentaba (cualquiera que tenga una carrera y haya hecho la ruta de las EETTTT, sabe a qué me refiero) mi enajenación mental me hizo proponer a  dos de mis entonces amigas que escribiéramos sendos best-sellers para financiar  la creación de nuestra propia editorial. El trato era que cada una debía escribir una novela de género, centrándonos en dos frentes: la novela rosa y la del oeste. Ejemplos de que esto puede y de hecho es más que rentable, son Corín Tellado y Marcial Lafuente Estefanía respectivamente. Siempre he tenido una especie de síndrome de Casandra. Yo digo las cosas en serio pero la gente no me cree.  Me dijeron que sí como a los locos y pasaron del tema.  Lo que entonces me pareció una traición, acabó siendo una ventaja, pues me liberó de cualquier tipo de presión generada por el mencionado pacto. Y, aunque visto en perspectiva, he de reconocer que tenían PARTE de razón,  sólo por lo que me reí escribiendo LOS INDUCTIVOS mereció la pena. 

Para ver una muestra de lectura pincha aquí:


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