Todavía no le he visto dar vida a un personaje que no tenga conflictos existenciales. Desde Jesucristo a Edmond Dantès pasando por algún que otro psicópata u hombres preocupados por el destino de su familia o del la humanidad en general. Sus interpretaciones son siempre complejas, contenidas, intensas y cuidadas. Es una lástima que en Hollywood, o en cualquier otro sitio, no aprovechen su talento tanto como sería deseable y en cambio contraten a pazguatos incompetentes con la expresividad de un botijo, como concesión a una galería de descerebrados que no saben apreciar un trabajo bien hecho. De ahí que a la contra aparezcan producciones como RED, recientemente comentada aquí, donde al parecer a los productores les hacen descuento si contratan a un grupo de veteranos. Personalmente prefiero la segunda opción, aunque como en todo, siempre es mejor optar por el equilibrio.
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