martes, 10 de abril de 2012

EL REY ARTURO


Otro peplum que no tiene mucho que ver con la Semana Santa aunque plantea los conflictos entre las religiones antiguas y el cristianismo emergente. Es una versión que pretende dar una visión más realista de la leyenda artúrica, ambientándola mejor históricamente y mostrando una cara más humana de los personajes. Es muy de agradecer que hayan tenido el detalle de poner a Arturo y a Lancelot de la misma edad, porque en otras producciones acostumbran a poner un Arturo senil y un Lancelot casi adolescente. La historia de Lancelot con Ginebra no tiene nada que ver con la edad, sino con la soledad, pero nada, que no les cabe en la cabeza. De todas formas como hemos dicho, este no es el caso. La historia la cuenta Lancelot reencarnado en caballo en una vida posterior, lo que resulta bastante original e interesante. La caracterización de los caballeros como guerreros humanos, con sus defectos y sus virtudes, sus lazos de amistad...pero sin caer en el feísmo ni en el realismo desagradable y cutre, resulta muy refrescante. Normalmente cuando hacen una película histórica tienden a caer en los extremos: o todo es maravilloso e idílico o todo es soez, primario e instintivo. Tampoco es eso, en todas las épocas se guarda de algún modo el equilibrio. Es interesante también la caracterización de las tribus autóctonas de los terrenos del Imperio, Merlín se nos presenta como un druida picto al igual que Ginebra que es una guerrera de la misma etnia, Lancelot y la mayoría de los caballeros pertenecen  a las tribus nómadas de la estepa, de ahí su relación con los caballos. En cuanto a Arturo, éste se ha criado en Roma y es enviado a la frontera como comandante de la caballería sármata,  a cumplir una última misión antes de liberar a sus hombres del contrato de vasallaje al que están sometidos. Durante su viaje descubre que no todo es como le habían contado y se ve obligado a tomar la decisión de traicionar al Imperio para no traicionar sus principios morales. 
Al principio se hace un poco raro ver al rey Arturo vestido de romano, pero enseguida entras en la historia y todo te parece normal. La ambientación es muy buena, y también las interpretaciones de los actores, la relación entre Lancelot y Ginebra no acaba de quedar del todo clara, parece quedarse en un simple enamoramiento de él hacia ella. De todas formas la película no se centra en el clásico triángulo amoroso, también es original en eso, sino en el conflicto de Arturo, que ve desmoronarse todos sus principios al comprobar que la vida no es igual en Roma que en las provincias, que los pueblos fronterizos no son tan bárbaros como él creía, y que los que se comportan como bestias, son los propios romanos. 

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