sábado, 7 de abril de 2012

GLADIATOR (EL GLADIADOR)

Pasemos al peplum en estado puro, pero antes vuelvo a insistir en el tema de traducir los títulos: o los traduces o no los traduces y si vas a poner los dos nombres, pones la traducción y entre paréntesis el título original. Esto se hace para evitar malentendidos, por ejemplo, al buscar información sobre la película. Lo que es absurdo es que lo hagas al revés, que es justamente lo que hacen. Sin contar con que tiene sentido que no traduzcas un título si se trata de un nombre propio o una frase hecha de difícil traducción, pero si traduces la película, ¿por qué no el título? pues nada, que parece que ahora es muy guay ponerlo todo en inglés, porque es de gente moderna e instruída. Pues si eres tan guay no traduzcas la película y la ves directamente, sin subtítulos que eso es de analfabetos. A ver si hay narices. En fin dejemos mis diatribas filológicas y pasemos directamente a la película. Es evidente que esta película no tiene nada que ver con la Semana Santa, pero como es de romanos, pues hala, con las de romanos. El argumento es el siguiente: Marco Aurelio,  está a punto de morir y como sabe que su hijo Cómodo es un inútil y, no nos engañemos, un poco psicópata, decide pasar la corona de emperador a uno de sus generales, Máximo. El pobre Máximo lo único que quiere es irse a su finca de Emerita Augusta, Mérida para los amigos, a recoger la cosecha con su familia,  y llevar una vida tranquila en el campo, pero Cómodo no se toma la decisión de su padre nada bien y decide matarlos a todos, empezando por el propio Marco Aurelio. Máximo mata a su verdugo y se escapa en un intento por salvar a su mujer y a su hijo, pero llega demasiado tarde y encuentra su casa en ruinas. Entierra a su familia y se queda exhausto y moribundo (el viaje desde Germania ha sido terrible)  junto a las tumbas dónde lo recoge un tratante de esclavos que pasaba por allí y se lo vende a un ex-gladiador que ahora se dedica a entrenar a otros. Como ha sido general, para él   los contrincantes a los que se enfrenta no son rivales y se hace muy famoso en las provincias. Mientras tanto, Cómodo llega a Roma y para ganarse el favor del pueblo promulga 150 días de juegos en el Coliseo, como celebración a su ascenso al trono. Con tantos días de fiesta no dan a basto y se quedan sin gladiadores (es que más de cinco meses matando gente cada día no hay Imperio que lo resista) y provoca que acudan a la capital los gladiadores de las provincias, el conflicto surge cuando Cómodo descubre que El Hispano, el gladiador revelación de los juegos, no es otro que su antiguo enemigo Máximo, a quien creía haber matado hacía tiempo.

Esta película tiene el mérito de  haber resucitado el género, porque desde hacía décadas no se habían hecho películas de romanos. La puesta en escena es espectacular y está realmente bien hecha, han reconstruído digitalmente el Coliseo, y la ambientación es muy buena, sobre todo en los detalles como la aparición de los Penates, o dioses familiares a los que reza Máximo. Además, al salir varias provincias, se puede observar la diversidad de las tierras del Imperio. Aunque para el que conozca un poco España está claro que su finca real no está en Extremadura, sino que parece más bien  La Toscana. Pero es muy bonita, todo hay que decirlo. Lo mejor, sin duda es la reconstrucción en el circo de la batalla de Cartago que en la que, gracias a la intervención de Máximo, acaban ganando los catagineses en lugar de los romanos. En definitiva, una buena película para los amantes del género histórico.

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